Cómo publicar en Internet Días atrás, un amigo me comentó que su esposa había escrito algunos cuentos y estaba interesada en publicarlos en la red, pero no sabía cómo. Evidentemente, hay muchos escritores que, conociendo lo problemático que es el acceso a las editoriales tradicionales, descubren las posibilidades extraordinarias que proporciona la Internet. Más de una vez me ha tocado explicar a otros el procedimiento que se debe seguir; posiblemente venga a colación que resuma las explicaciones que le di a mi amigo. 1. Ante todo, el material debe proponerse a una revista literaria electrónica. Hay muchas, y, como pasa con todas las cosas, tienen diferentes idiosincrasias y distintas calidades. Inevitablemente, el autor en ciernes debe tomarse el trabajo de buscar la que puede resultarle adecuada. Naturalmente, se debe visitar la revista en cuestión; el autor de cuentos policiales en vano propondrá su material a una revista que se dedica a la ciencia ficción, o que publica solamente poesía. Además, está la cuestión de la calidad. Aquí nuestro autor tiene una alternativa: a) Una revista poco o nada selectiva respecto del material que se le envía. Algunas revistas directamente muestran en su sitio de Internet una "ventana" donde el autor "pega" el texto y voilà! el relato queda publicado inmediatamente. Si uno quiere, más que nada, ver su nombre y apellido en la pantalla, para mostrar a amigos, familiares y otros allegados, es el camino más fácil... aunque en otro aspecto no es el más recomendable. Con toda seguridad, no se va a encontrar en buena compañía. No habiendo ninguna persona que filtre los contenidos, esa revista probablemente estará plagada de relatos muy mal escritos, con mala ortografía, con abundantes narraciones pornográficas escritas descuidadamente... En fin, un territorio que alguien con pretensiones de escribir bien no querrá transitar. b) Una revista literaria electrónica seria. (A la izquierda de esta pantalla se pueden ver las direcciones de algunas de ellas, donde yo he publicado.) El inconveniente de esta opción es que tal vez no acepten el escrito enviado para su publicación. Ello puede explicarse porque realmente la calidad de nuestro cuento o poema no es la que requiere la revista, aunque también puede ocurrir que el tema no interese personalmente a la persona que hace la selección. De todos modos, aunque sea más problemático publicar en una revista exigente en cuanto a la calidad, ello tiene la ventaja de que uno se encuentra en la buena compañía de escritores cuidadosos, que escriben a conciencia y revisan y corrigen sus trabajos antes de darlos a conocer. Elegida la revista, hay que fijarse en algún enlace o menú donde se leerá algo así como "Cómo publicar" o cosa parecida. Allí se indicará el formato del archivo que hay que mandar, la extensión aceptable del texto, y otras cosas. Finalmente, lo obvio: debemos revisar cuidadosamente nuestro escrito; el veredicto del lector ya escapa a nuestro control, pero si nuestra pluma literaria no vuela más alto de lo que quisiéramos, al menos podemos entregar un trabajo presentable, sin errores ortográficos, que no sea una copia pálida de lo que escribió otro (no quiero hablar de plagio), porque esas cosas el lector las advierte y no las perdona.
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